Esta mañana estube en un discurso bíblico.
No me pregunten a que iglesia fui, sabéis que mi único interés es saber y conocer.
Lo importante de esto es que entre todo lo que estudiamos, hubo algo que me llamó la atención. Sabéis que no os daré su explicación, no plagio, si no que os daré mi punto de vista como hago habitualmente.
Este fue el ejemplo que nos dieron:
"Imagínese que lo contratan para repartir pan en su vecindario. Le dicen que no le van a pagar y que no van a cubrir sus gastos. Por si fuera poco, pronto se da cuenta que a la gente no le gusta el pan que reparte y de que algunos incluso odian verlo a usted por la zona. ¿Seguiría trabajando en esas condiciones? Lo más seguro es que se sintiera desanimado por el trato de la gente y que no tuviera fuerzas para seguir adelante."
Este texto más adelante dice que lo mismo ocurre con la predicación.
Yo creo que tenemos el deber de ser más claro, para empezar nadie aceptaría este trabajo, antes tan siquiera de empezar a repartir el pan.
Pero da la posibilidad de que ese pan aun ni teniendo el mejor de los sabores, te sirve de sustento y es lo único que tienes para alimentarte. Bajo esta posibilidad yo si aceptaría el trabajo. Para continuar (detalle que el ejemplo no nos da) este pan es gratuito, a muchos, muchísimos no le agrada y les disguste que yo valla a hacerle este regalo.
Ahora la pregunta: ¿por qué continuar?
Quizás por que nos sirve de sustento o por que aunque algunos nos pongan malas caras, otros lo esperan con ansias.
Como podéis ver no he cambiado el ejemplo solo he aclarado ciertos puntos.
A este punto la mayoría dirá que el ejemplo nada tiene que ver con la predicación y siento decirles con adsoluta seguridad que se equivocan.
La palabra de Dios es Pan, todos (y el que diga que no, simplemente no le ha hecho caso) hemos sentido ese vacío en medio del pecho, que no sabes que es y que experimentamos muchísimas cosas para llenarlo, con frecuencia lo logramos y nos sentimos felices, pero esa sensación dura un tan corto espacio de tiempo que luego ese agujero se hace más y más grande sin poderlo remediar. Esto pasa por que lo llenamos de una manera errada, ese vacío es la necesidad de Dios que tiene nuestra alma (al menos ese es mi punto de vista). Con la palabra de Dios lo llenamos y las personas que se dan el tiempo de escucharnos, no de oír, sino de escuchar y abrir un poco su mente a una perspectiva tan antigua como el mundo podría sorprenderse.
Para completar solo decirles que busquen y encontrarán, que nos respetemos ya que fue Dios que nos dio libre albedrío para decidir. A mis hermanos en el camino, que no agobien, consigue más pidiéndole a Dios por su alma que intentando devatir con una persona que no los quiere escuchar. Lo mismo para mis otros hermano, demos lo que exigimos y no nos ataquemos los unos a los otros, solo por pensar diferente.
Los quiero mucho duerman bien y hasta otro desfogue o desahogo.
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